“Variaciones de lo Melódico”

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En un primer acercamiento, las interconexiones entre el trabajo de Tahanny Lee Betancourt y La Lucha Libre se perciben alejadas, ya que parten de postulados un tanto disímiles. De Lee Betancourt, ahondar en lo más íntimo que sus experiencias personales le ofrecen, se ha vuelto el corpus significativo que da forma a su producción; la pérdida, la ausencia, el recuerdo, entre otros factores vivenciales, posibilitan un caudal creativo que encuentra su manifestación en los proyectos visuales y sonoros que configuran su quehacer artístico. Por su lado, La Lucha Libre, con una trayectoria concisa en la experimentación de los medios digitales, la manipulación algorítmica, la música electrónica de los géneros drone, 8-bits, el circuit bending, entre otros, así como los principios del diseño gráfico y lo intermedial, han articulado una propuesta madura que evidencia un interés genuino por la exploración multimedia. Sin embargo, a pesar de esta aparente lejanía, hay ciertas líneas que se cruzan, siendo la presente exhibición ejemplo de ello.

Las piezas que de Tahanny aquí se viven, son el resultado de un proceso consciente de resignificar su historia personal: el piano familiar en el que practicaban, es restaurado después del duelo que representó la pérdida de su hermana; los fragmentos residuales -producto de tal restauración- se transformaron en los objetos metálicos ahora expuestos. Además de estas piezas, se permea una melodía consecuencia de un ritual de despedida en el que Lee Betancourt nos evocan el acto de tocar el piano de esta familia. En un lapso aproximado de 6 años, Tahanny programó una alerta de Google para que cada 24 horas recibiera un correo electrónico con el nombre de su hermana, colocando una barra negra encima de éste, obteniendo así una imagen que se tradujo a MIDI, creando con ello una partitura musical. Esta composición generada a través del tiempo, hoy nos llega cual melodía que celebra el desenlace de un duelo convertido en renovación.

En este punto encontramos una convergencia con el trabajo de La Lucha Libre, lo procesual, inter y transdisciplinario, los medios digitales y otras relaciones que subrayan momentos creativos similares, pero es en lo sonoro donde se vierte el paralelismo evidente: el poder de lo melódico para resignificar percepciones. Las piezas audiovisuales que el colectivo nos presenta, atmósferas artificiales inmersivas que invitan a la interacción, pertenecen al último estado creador en el que se encuentran; conjunciones gráficas y sonoras que, al interactuar con ellas, nos hablan de abstracciones alegóricas del pensamiento y sus configuraciones. Líneas cambiando de dirección y sonoridad se complican o simplifican, formas geométricas, ilusiones ópticas, aunadas a música electrónica, simulan el artificio de la máquina digital, la extensión del razonamiento humano. Se infiere por lo tanto este acercamiento entre las propuestas de Tahanny y La Lucha Libre, consistente en la capacidad de crear proyectos para reimaginar experiencias estéticas de quienes los experimenten.

Formas, texturas, registros, códigos, percepciones, memorias, abstracciones, son algunas variaciones de lo melódico, desde lo emotivo o racional, desde la experiencia y la exploración, que este grupo de artistas utilizan para invitarnos a resignificar nuestra memoria hacia nuevos momentos estéticos.

  Eliud Nava / Transliterado